Suculentas estiradas: cómo arreglarlas

¿Sabes por qué se estiran tus suculentas? Te contamos todo lo que necesitas saber sobre las causas de la etiolación de suculentas y cómo arreglarlas.
Suculentas estiradas: cómo arreglarlas

Una de las preguntas que más nos enviáis a través de la página web o de nuestras redes sociales (Instagram, Facebook o Pinterest) tiene que ver con el hecho de que vuestras suculentas se están estirando perdiendo la forma original que tenían cuando las comprasteis.

Este proceso se llama etiolación y es bastante común, sobre todo, cuando cultivamos las suculentas en interiores.

Qué es la etiolación

El término describe una adaptación de las plantas que crecen con iluminación insuficiente. Etimológicamente la palabra significa decoloración y blanqueamiento. Sin la luz suficiente las plantas no pueden formar clorofila, la sustancia que les da una pigmentación verde y que es clave para realizar la fotosíntesis, proceso en el que las plantas producen energía a partir de la luz solar.

Así que las plantas que son privadas de luz tienen un color más pálido por la ausencia de clorofila. Además, tienen un aspecto débil y frágil porque no pueden realizar la fotosíntesis y, en consecuencia, no tienen energía. 

La etiolación es una mecanismo de respuesta de las plantas ante la falta de luz. Las plantas se ven forzadas a crecer rápidamente en búsqueda de mayor iluminación. Se estiran y crecen hacia las fuentes de luz. 

El resultado este proceso es, por supuesto, la poca coloración de las plantas por la falta de clorofila y otros pigmentos. Además, debido a este crecimiento tan rápido, se forman tallos débiles, delgados y frágiles, y se crea un mayor espacio entre las hojas de la planta (más adelante, en este artículo, te explicamos todos las señales de etiolación en plantas suculentas).

La forma más sencilla de entender la etiolación es si pensamos en la luz como el alimento de las plantas. Si una planta tiene suficiente luz estará bien nutrida y saludable. Pero, por el contrario, sin luz suficiente tendremos una planta desnutrida. En consecuencia es más débil y vulnerable a cualquier ataque de plagas, hongos o problemas con el riego.

La etiolación no solo ocurre en las suculentas, sino también en varios grupos de plantas. 

Es muy común en plantas de interiores que reciben luz insuficiente para sus necesidades. Por esto siempre recomendamos analizar la iluminación de los espacios de la casa donde se quieren poner plantas y, después, adquirir plantas que puedan sobrevivir sin problema en dichos espacios.

Normalmente, la etiolación ocurre por accidente al cultivar plantas, aunque también sucede en la naturaleza y se provoca intencionalmente.

Cuando una planta crece en la naturaleza en un espacio con poca luz, por ejemplo, a la sombra de una roca, se etiola. Se estira hasta encontrar una ubicación con acceso a mayor iluminación.

Por otra parte, cultivadores y agricultores provocan la etiolación con diferentes propósitos, por ejemplo, los espárragos blancos y el apio blanco son cultivados en ausencia total de luz para que el resultado sea un alimento sin coloración que es vendido a mayor precio.

En el caso específico de las suculentas, algunas personas deciden privarlas un poco de luz como preparación para la reproducción. Algunas suculentas tienen una forma tan compacta, especialmente aquellas de tipo roseta, que es difícil manipularlas para desprender esquejes o esquejes de hoja para reproducir.

Por ello se les priva un poco de iluminación, con lo cual las plantas responden estirándose (etiolándose). Así se alarga el tallo, aumenta el espacio entre las hojas y es más fácil separar para reproducir por esquejes.

La etiolación en las suculentas

Uno de los problemas más comunes al cultivar suculentas es la etiolación, especialmente, si se hace en interiores, donde la luz suele ser escasa. Solemos escuchar o leer a menudo que la etiolación es una enfermedad. Nuestra posición respecto a esto es que, en principio, la etiolación no es una enfermedad, sino una señal de advertencia.

En todo caso, la etiolación indica claramente que tenemos un problema con nuestras suculentas. Indica que necesita mayor iluminación, más horas de luz durante el día.

Un problema que no debemos dejar pasar por alto pues, de seguir con esta carencia de luz, en un par años nuestra planta terminará por morir definitivamente. 

Por el lado positivo, es muy fácil corregir este problema. Simplemente hay que identificarlo y arreglarlo. En este artículo te enseñaremos a hacerlo.

Qué NO es la etiolación

Ahora, hablaremos de lo que no es etiolación. Aunque el crecimiento y estiramiento de una planta son signos de etiolación, no son sinónimos.

Hay que saber distinguir el crecimiento normal de una planta del crecimiento por falta de luz.

Es totalmente normal que una suculenta se estire con el tiempo. En su ciclo de vida las hojas de la parte más baja se secan y mueren, a la vez que nacen nuevas hojas de la parte superior.

Así, con el tiempo, una suculenta madura va dejando ver su tallo por el sucesivo cambio de hojas. Esto es normal y no es etiolación. Por otra parte, también solemos ver un crecimiento rápido y alargado cuando la suculenta prepara para florecer. Esto tampoco es etiolación.

La forma más fácil de distinguir entre etiolación y crecimiento saludable es guiarse por el color y aspecto general de la planta. La etiolación se caracteriza por la pérdida de color, tallos delgados y débiles, espacios grandes entre hojas y un aspecto enfermizo.

Qué causa la etiolación

Fundamentalmente, la etiolación está causada por la falta de luz. Por esto este fenómeno es común en plantas suculentas cultivadas en interiores y, durante el invierno, cuando la duración de los días es menor, es decir, cuando hay menos horas de luz solar.

Debes tener en cuenta que los requerimientos de iluminación de cada especie son diferentes. Si tienes un caso de etiolación no lleves directamente una planta a recibir muchas más horas de luz directa porque lo más probable es que la quemes.

Te recomendamos que identifiques tus suculentas para tener una idea de sus requerimientos de iluminación. Así podrás elegir mejor qué plantas tener y en dónde ubicarlas para que crezcan saludables.

Si bien la etiolación sucede fundamentalmente por la falta de luz, hay que tener otros factores en cuenta. La relación entre luz, riego, temperatura y fertilizantes.

Cuando una suculenta se encuentra en temperaturas cálidas y recibe riego constante creerá que es época de crecimiento activo e intentará crecer. Y si la iluminación es poca se estirará para buscar más luz.

Pero puede suceder que manteniendo la misma temperatura, iluminación y disminuyendo el riego la suculenta no se estire y mantenga su forma compacta, aunque hay que tener cuidado con esto, pues si se privan de riego tendrán que alimentarse de sus propias reservas de agua en las hojas. 

De otro lado, puede que manteniendo la misma iluminación, pero a temperaturas menores y disminuyendo el riego, también permanezca compacta. Esto sucede porque la planta creerá que es época de reposo y no intentará crecer en búsqueda de más luz.

En cuanto a los fertilizantes, si hay un exceso de fertilización y poca luz la planta no sabrá qué hacer con tanta energía y se etiolará con facilidad. Por ello es recomendable no fertilizar durante la época de reposo y sí antes y durante la época de crecimiento activo.

Si quieres aprender a realizar fertilizantes naturales con plátano y cáscara de huevo no olvides leer estos artículos:

Cómo hacer té de plátano para suculentas

Cómo hacer fertilizante casero con cáscaras de huevo

6 señales inequívocas de etiolación en las suculentas

Existen varias señales que nos pueden ayudar a detectar el proceso de etiolación en nuestras plantas suculentas o crasas. Normalmente nos damos cuenta que una planta está etiolada porque se ha estirado y ha perdido su forma característica, pero hay varias señales previas.

1. Pérdida de color

Como decíamos al inicio, la etiolación hace referencia a la falta de coloración por escasez de iluminación, así que una de las primeras señales de luz insuficiente en las suculentas es un cambio de color. 

Las especies suculentas de colores vivos se tornan verdes y, las que son naturalmente verdes adquieren un color menos intenso, verde pálido o, incluso, amarillo. 

Esto sucede por la incapacidad de realizar la fotosíntesis y producir clorofilas y otros pigmentos que dan color a las suculentas.

2. Hojas apuntando hacia abajo

Las hojas de las suculentas empiezan a apuntar hacia abajo. Esta es una de las estrategias de las plantas para buscar más luz. Al apuntar hacia abajo, en la misma orientación que el tallo, intentan aprovechar la luz que les llega por los costados.

3. Inclinación hacia un costado

Otra de las señales tempranas de etiolación es que la planta se inclina hacia la fuente de luz. Ellas distinguen donde hay una mayor fuente de luz y empiezan a ir en esa dirección. 

Esto es muy notorio, por ejemplo, en las suculentas que están ubicadas cerca de las ventanas. Si la iluminación que reciben es insuficiente se inclinarán hacia la ventana para buscar más.

4. Tallo alargado, delgado y raíces aéreas

Las suculentas privadas de luz intentan crecer hacia una mejor fuente de manera rápida. Este crecimiento acelerado resulta en tallos que son cada vez más delgados.

Si la etiolación avanza mucho los tallos se hacen tan delgados y débiles que no pueden soportar el peso de la planta y terminarán quebrándose. 

Por ello, ciertas especies de suculentas también producen raíces aéreas por etiolación. La planta sabe que en algún punto se va a quebrar y se anticipa produciendo las raíces. En la naturaleza esta parte quebrada podría sobrevivir después de caer con un poco de suerte.

5. Aumento de espacio entre las hojas

Debido al crecimiento rápido las suculentas con hojas no tienen tiempo ni energía de producir nuevas hojas a medida que se estiran. Intenta optimizar toda su fuerza en buscar la luz que necesita.

Así, el aumento de espacio entre hojas también es una característica que nos advierte de la etiolación.

6. Aspecto débil y quebradizo

Finalmente, si una suculenta ha sido privada de luz durante mucho tiempo presentará todas estas señales. Además, terminará teniendo un aspecto débil.

¡Y en efecto estará más débil! Las suculentas etioladas son más vulnerables a todo porque no tienen un correcto procesamiento de nutrientes. Las plagas, hongos, accidentes y problemas de riego las afectarán mucho más que a suculentas sanas.

Te recomendamos estos artículos sobre cómo eliminar cochinillas de tus suculentas o la utilización de la tierra de diatomeas para la prevención de plagas.

Cómo prevenir la etiolación de suculentas

La forma de prevenir la etiolación es brindando luz suficiente a nuestras suculentas. Para ello conviene saber cuáles son las necesidades de cada especie.

Te recomendamos reconocer la luz de tus espacios antes de adquirir plantas y, siempre que adquieras una planta, identifícala para conocer sus requerimientos de iluminación.

Debes saber que las suculentas más susceptibles de etiolación son las más coloridas. Entre más colores tienen, mayor necesidad de iluminación

Así que las suculentas que adquieren tonos más variados al estresarse también necesitan más iluminación. 

Por otra parte, las suculentas con tonos verde oscuro son las que mejor llevan la poca iluminación.

Los siguientes géneros de suculentas son más susceptibles a la etiolación: 

  • Echeveria
  • Sedum
  • Crassula
  • Sedeveria
  • Graptosedum
  • Graptopetalum

Además, desde el punto de vista estético, la etiolación es más evidente en suculentas que tienen forma de roseta como: echeverias, graptoverias graptopetalum y graptosedum.

Cómo cuidar tus suculentas | Taller online

Suculentas estiradas (etioladas): cómo arreglarlas

Es importante resaltar que una vez que nuestra suculenta se estira no volverá a su forma original, por ello prevenir es fundamental.

Dicho esto, hay dos formas en las que puedes arreglar y corregir una suculenta etiolada: brindando más luz y decapitando.

1. Dales más luz

Ya que la etiolación se produce por iluminación insuficiente lo que debes hacer, simplemente, es brindarle más luz a tu suculenta etiolada. Busca una ubicación en la que reciban mejor iluminación y mueve tu planta allí.

Pero ten cuidado, debes hacer esto de forma gradual para que la planta tenga tiempo suficiente para adaptarse a las nuevas condiciones.

Si expones una suculenta que ha sido privada de iluminación a luz directa se quemará, debes hacer cambios graduales. 

Te recomendamos que aumentes media hora cada día el tiempo de exposición solar. Presta atención a la respuesta de la planta, si notas que no se adapta bien dale tiempo antes de seguir aumentando el tiempo para evitar quemaduras.

2. Decapita

La decapitación es un tipo de poda en el que se corta la punta o “cabeza” de la suculenta.

Se realiza, en la mayoría de los casos, por motivos estéticos. Se decapita suculentas etioladas para que la planta recupere su forma compacta. 

Solo en los casos en los que la planta no puede soportar su propio peso se decapita para salvarla aunque, vale aclarar, que si una planta no soporta tu peso la decapitación no es la única opción, también se puede realizar un tutorado.

Recuerda que después de decapitar una suculenta etiolada debes igualmente brindarle mejores condiciones de luz o se etiolará de nuevo.

Si quieres saber cómo decapitar una suculenta te lo contamos en este artículo (haz clic sobre la imagen):

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