Cómo decapitar suculentas

¿Sabes cómo decapitar correctamente tus suculentas? Descubre cómo hacerlo en 7 pasos muy sencillos de manera muy efectiva.
Cómo decapitar suculentas

Como te explicamos en nuestro artículo sobre la etiolación de suculentas (suculentas estiradas), la decapitación de suculentas es un tipo de poda en el que se retira la parte superior de la planta, la “cabeza”. Principalmente, se realiza por tres motivos: 

  1. para salvar o rescatar suculentas, 
  2. para corregir su forma y 
  3. para reproducirlas.

1. Decapitación para salvar o rescatar una suculenta

Suele suceder que una suculenta presenta problemas o enfermedades que las ponen en riesgo y se hace necesario cortar la cabeza de la planta para salvarla.

Algunas plagas, hongos o pudrición se inician en la base de la planta, cerca del sustrato. Por ejemplo, plagas como la cochinilla se ocultan en las raíces y, la pudrición por exceso de riego inicia en la base del tallo.

Este tipo de daños se empiezan a extender por la planta como una especie de gangrena y, entonces, se hace necesario cortar la parte sana de la planta (que, por lo general, es la cabeza) y desechar la parte afectada.

Te recomendamos leer nuestro artículo sobre cómo combatir la cochinilla algodonosa, cómo hacer un sustrato perfecto para suculentas y evitar la pudrición de suculentas por exceso de riego.

2. Decapitación para corregir la forma de una suculenta

Otra de las razones para decapitar una suculenta es corregir su forma estirada. Ciertas especies de suculentas se van alargando al crecer, lo cual no se ve muy bien, y algunas personas lo corrigen decapitando.

Por otra parte, la etiolación hace que las suculentas se estiren y pierdan su forma compacta. Por ello es muy común decapitar en casos de etiolación, para que la planta recupere una forma compacta y pueda crecer de forma saludable.

Aquí te contamos todo lo que debes saber sobre la etiolación de suculentas.

3. Decapitación para reproducir una suculenta

Finalmente, la decapitación es una forma muy efectiva y rápida para reproducir, propagar o multiplicar suculentas.

Después de cortar la cabeza de la suculenta el tallo produce nuevos hijos, nuevas plantas y, además, dependiendo de la especie, las hojas que sobran durante el proceso también se pueden aprovechar para reproducir.

La decapitación para reproducir es especialmente popular en suculentas que: 

  • la reproducción por hoja es muy lenta, 
  • no se reproducen por hoja o 
  • la reproducción por hoja es muy lenta y delicada.

Por otra parte, algunas personas prefieren este tipo de reproducción porque requiere menos trabajo que la reproducción por semillas o por esquejes de hoja.

Cómo decapitar suculentas en 7 pasos

¿Quieres saber cómo decapitar suculentas de manera muy sencilla? Te lo explicamos paso a paso. Antes de nada, esto es todo lo que necesitas:

  • Suculenta a decapitar.
  • Tijeras, cuchillo, cuter o bisturí afilado.
  • Alcohol.
  • Canela o azufre en polvo (opcional)
  • Sustrato para suculentas.
  • Maceta

1. Desinsecta las tijeras, cuchillo o cuter

Desinfecta con alcohol la herramienta que uses para cortar. Pueden ser unas tijeras, cuchillo, bisturí o cuter. Lo importante es que esté afilada.

2. Corta la cabeza de la suculenta

Debes hacerte espacio entre las hojas y cortar la punta, cabeza o parte superior de tu planta. Intenta que la cabeza tenga tallo suficiente para enraizar y plantarla de nuevo. Unos dos centímetros suelen ser suficiente.

También, si planeas aprovechar el tallo, debes dejar al menos tres centímetros. Recuerda que los nuevos hijos necesitarán espacio y saldrán de los lugares donde antes hubo hojas.

3. Retira hojas

Tu cabeza cortada ahora es un esqueje. Para poder enraizarlo y plantarlo después, debes quitar las hojas de la parte más baja y dejar el tallo limpio. Esto se realiza para dejar espacio a las futuras raíces y, porque si se entierran hojas lo más probable es que se pudran al regar, lo cual puede llegar a ser un problema.

También debes retirar las hojas del tallo. Recuerda que los nuevos brotes saldrán de lugares donde antes hubo hojas. Nuestra recomendación es que no dejes el tallo completamente pelado, en Atípicas solemos dejar un par de hojas para que esas hojas reciban luz solar y la planta pueda continuar realizando su fotosíntesis. 

Si la especie decapitada se reproduce también por hoja te aconsejamos que las aproveches para reproducirlas.

4. Deja cicatrizar adecuadamente

Es necesario dejar cicatrizar ambas heridas, tanto la de tu esqueje (cabeza), como la de la “planta madre”. Este proceso es clave para evitar pudrición y tener éxito

Si aún no sabes cómo hacerlo te recomendamos leer nuestro artículo sobre cicatrización.

Si lo deseas puede aplicar un poco de canela o azufre en polvo sobre los cortes para favorecer la cicatrización y evitar la aparición de hongos y pudrición. 

Este paso es opcional, si realizas el corte con una herramienta desinfectada y tienes cuidado con no regar hasta después de la cicatrización no deberías tener ningún problema. 

Además, si lo deseas, también puedes optar por aplicar un enraizante en polvo sobre corte de la cabeza (solo en la cabeza, no en la planta madre) para acelerar el crecimiento de raíces. 

5. Planta tu suculenta

Después de que la herida de la cabeza haya cicatrizado correctamente la puedes plantar. Asegúrate de plantar en sustrato seco e iniciar los riegos un par de días después.

Por otra parte, planta en una maceta de tamaño acorde a tu esqueje. Tu cabeza crecerá mejor si es plantada en una maceta no muy grande o en compañía. Las suculentas suelen crecer más rápido cuando tienen compañeras de maceta.

6. Cuida el tallo

Si esperas tener nuevas suculentas en el tallo debes cuidarlo como de costumbre. Riégalo con regularidad, siempre dejando que el sustrato se seque por completo entre riegos. 

El tallo también debe recibir luz, aunque no es recomendable demasiada luz directa. El tallo, al tener  pocas hojas, recibe la luz más directamente, con lo cual se puede quemar y se deshidrata más fácilmente. Ten esto en cuenta.

7. Ten paciencia, mucha paciencia

Puede que los nuevos crecimientos tarden varias semanas o meses en aparecer. Ten paciencia y cuida de tu tallo con mucho cariño.

Cuando aparezcan los nuevos bebés continúa los cuidados. Estos crecerán adheridos al tallo. Podrás separarlos de este cuando tengan un buen tamaño y saquen raíces aéreas.

Algunas recomendaciones o trucos finales

  • Si es posible, riega abundantemente tu suculenta dos días antes de decapitar, así la cabeza puede llenarse de reservas de agua.
  • Deja cicatrizar la cabeza en posición vertical. Puedes ponerla en una maceta sin sustrato. De esta manera mantendrá una forma erguida y compacta.
  • No expongas la cabeza a temperaturas muy altas. Mientras no tenga raíces propias dependerá por completo de sus reservas de agua para sobrevivir. Si la expones a luz directa o temperaturas elevadas se puede deshidratar.
  • Puedes plantar cabeza y tallo en una misma maceta si así lo deseas.
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